viernes, 17 de abril de 2015

IV MARATÓN DE VALDEORRAS

Domingo 7:30, Nos recoge el autobús en la barca para subir hasta Larouco a los que vamos a iniciar la carrera desde este punto, esos primeros minutos tenemos que asimilar las bajas de última hora por diferentes causas, de los 28 participantes previstos parece que nos vamos a quedar en apenas 20.

8:00 se vislumbran los primeros rayos de luz, de la que parece va a ser una bonita mañana, aunque a estas hora todavía un poco fresca, ahí estamos lo 9 valientes que iniciamos la carrera desde Larouco; Carlos, Fer, Sergio, Parra, José Antonio, Diego, Victor, Miguel y Grit la primera mujer en completar la maratón de Valdeorras.




Primeros kms en dirección a Freixido muy favorables, ya que son los primeros y en bajada, desde lo alto podemos ver que nos espera la niebla en el valle, aunque la final fue menos de lo que parecía.






 De Freixido a Petín, nos encontramos con las primeras rampas que nos obligan por prudencia a caquear para reservar las fuerzas para los últimos kms.










Las 9:00  ya estamos en Petín y los andarines; Raquel, Merce, Montse, Carmen, Ángeles  y nuestros invitados de lujo Annie y Juan, inician la marcha hacia Sobraddelo y nosotros nos dirigimos a Villamartín en sentido contrario al recorrido de la media de Petín.









A La llegada a Villamartín, nos sorprende que el autobús no está en el punto acordado, se ha despistado tomando un café y le ha sorprendido la velocidad de los Trotadas, continuamos hacia O Barco y la altura de las pizarras Gallegas no está esperando.





 Se incorpora Paco al grupo con su inseparable Bici.




Camino hacia la Barca donde se retiran Fer y Sergio y se incorporan Yoli, Mara, Marcos, Fernando y Celso.





En tramo hasta  Rubiá el grupo se va estirando, cada uno afronta la subida regulando sus fuerzas. El tramo hasta Entoma es más favorable y se forman dos grupo, aunque en tierra de nadie afronta Grit el reto hasta Sobradelo en solitario, en este tramo se incorpora Juan y se retiran Victor y Jose Antonio que da relevo a Paco en la bici que se une al grupo de corredores.














 Poco a poco vamos llegando a meta.








13:30 Foto de Familia 


y de vuelta al Barco que nos espera un cocido de órdago en O Castro.





Gracias a todos por participar y ánimo a los que por diversa causas, este año no pudo ser, que el año que viene repetimos.


Miguel


lunes, 16 de marzo de 2015

II MARATÓN DE PALENCIA

Es Palencia una tierra con fama de ser áspera y fría; tierra de cereales que se esparcen por campos abiertos que parecen no tener fin, rotos de cuando en vez por un otero, pintados aquí y allá por un rebaño de ovejas; tierra de inviernos también interminables; tierra de gente dura y curtida, como la propia tierra; tierra en la que quien sabe si un loco o un visionario, quiso trazar, quizás por emular el "camino", otro camino, esta vez de agua, para que unas mulas tirando de barcazas dieran sentido a la mayor obra de ingeniería de la España de la época. Hoy, casi abandonado ese Canal de Castilla, otros locos, han querido rendirle un merecido y nostálgico homenaje, celebrando una maratón en sus solitarias riberas.



Y en esta segunda edición quisimos estar Miguel y yo, deseosos de finalizar nuestra maratón número 26 y 93, respectivamente. La mañana se preveía fresquita, con una temperatura en torno a los 3 grados, con el cielo bastante cubierto, pero con escaso viento. En la salida saludamos a otros locos enamorados como nosotros de este deporte, compañeros y amigos de muchas otras carreras, el gran Santiago Hitos, con sus más de 200 maratones a cuestas recién llegado desde Castellón, el navarro Babi Oroz, Idoia con su camiseta mítica de Hernani, o el tudelano Enrique Benito, uno de los más jóvenes de cuantos se han apasionado de esta locura de los 42 kms, o Gabriel Ruiz, el incombustible organizador de las maratones de Aguilar, Boedo y también alma mater de esta tercera prueba en la provincia (¡qué tipo tan fenomenal!, si cada uno de nosotros organizásemos tres maratones, no habría días en el año para tantas pruebas...)




Merce y Raquel se juntaron con Miriam y salieron al km 11 para animar un ratito nuestro paso, ya que al ser un recorrido a lo largo del canal, no es posible hacer mayor seguimiento de la prueba. Luego visitaron el museo del agua y dieron un paseo por Palencia, para ver su hermosa Catedral, a la que llaman la bella desconocida. (¿A que parecen las mujeres de negro de la troika?)





Mientras tanto nosotros fuimos devorando los kilómetros a un ritmo de 6 minutos, con bastante regularidad. En torno al tercio de la prueba, alcanzamos a Nacho Argüelles, asturiano de Lugones, con quien compartiríamos el resto de la mañana. Todo se desarrolló sin mayores contratiempos, salvo un pequeño error de los organizadores en la señalización de los kms, que nos desconcertó un tanto, pero que se aclararía en los metros finales de la prueba.







Al final, conseguimos nuestro objetivo, entrando en 4h y 15 minutos en los puestos 51, 52 y 53, de los 59 participantes que finalizaron la carrera.





El buen sabor de la maratón quedó más endulzado si cabe con una buena comilona en uno de los restaurantes de la localidad.



Queda en el recuerdo, la quietud del agua en la dársena del canal, su lento discurrir que acompañó nuestra marcha , y su acelerado precipitarse en las esclusas. Bello paisaje para una maratón muy especial a la que nos gustaría volver en futuras ediciones.

martes, 3 de febrero de 2015

MARATÓN VIA VERDE DEL TAJUÑA

Tras un final de temporada algo movidito, en el que parece que costaba finalizar con éxito las maratones, y tras las buenas sensaciones que tuvimos en la medio maratón de Viana do Castelo, a mediados de enero, Miguel y yo, acudimos a Arganda del Rey para enfrentarnos a la maratón de la vía verde del Tajuña, una prueba enmarcada dentro de un circuito de carreras que se celebran en varios puntos de la península y que comparten formato y filosofía. Básicamente se trata de recorridos que aprovechan los antiguos itinerarios de vías de tren abandonadas y que han sido puestas en valor para la práctica deportiva y el turismo rural.

La organización había dispuesto un hotel a un precio asequible, aunque alejado de la salida y del centro urbano -bien es verdad que Arganda no tiene demasiado que ver, ya que se trata de un conjunto de urbanizaciones modernas sobre un pequeño pueblecito de las afueras de Madrid, del que muy poco se conserva-.

Desayunamos temprano, a las 6,30, para dirigirnos al estadio de atletismo de donde partían los autobuses que debían llevarnos a Carabaña, un pueblo 40 kms más al sur, de donde salía la carrera. Allí saludamos a Pepe Caballer y Sonia Napolitano, entre otros compañeros de aventuras. En el bus nos encontramos con Santi Hitos, tan animado y cariñoso como siempre. Sobre las 8:30 llegamos a Carabaña, con un frío en torno a los 3-4 grados. Más saludos a conocidos, como Javier del Val, con su ya míticos dorsal "32" en su lucha contra la "ELA".




A las 9, en torno a 120 valientes tomamos la salida para afrontar los 42 kms. Mientras tanto, otros buses habían llevado a más corredores para recorrer 30 o 21 kms, y entre ellos a nuestras esposas, Merce y Raquel, preparadas para hacer una andaina en lo que nosotros corremos.

La mañana estaba preciosa, con un  cielo azul intenso, y un sol que aún calentaba un poquito en los escasos remansos que el recorrido ofrecía, porque mayoritariamente discurría de sur a norte, contra un viento gélido que dificultaba nuestro avance.

Pronto se hizo la natural selección de siempre, y Miguel y yo nos quedamos en el grupito de cola, con Pepe, Sonia, Santi y alguno más. En el primer avituallamiento, enlazamos con Nacho y Edorte, dos vitorianos, con 97 y 30 maratones a sus espaldas, con quienes entablamos animada conversación a un ritmo muy adecuado a mis aspiraciones.

Así, fuimos alcanzando a corredores de vez en cuando hasta que a mitad de camino y al comenzar la larguísima subida, decidimos moderar el paso para no quemarnos en un esfuerzo baldío. Hasta allí llevábamos un paso que hacía presagiar que podíamos acercarnos a las 4h 30. Fueron momentos duros por la dificultad del trazado y ese molesto viento de cara.

Pero paso a paso, sin desfallecer conseguimos llegar a lo más alto del recorrido, en torno al km 30 y lanzarnos cuesta abajo en busca de la meta. Los minutos que habíamos perdido subiendo, los recuperamos a base de apretar los dientes en la bajada, y aunque yo era más pesimista que Miguel, él no dejó de animarme y tirar de mí en cuanto veía que yo aflojaba lo más mínimo.

A punto de entrar en meta, dimos caza a nuestras costillas, y disfrutamos de su presencia en la emocionante vuelta a la pista, en la que también nos esperaba Carlitos.

Al final paramos el crono en 4h24´20", un tiempo muy bueno para mí -de hecho hacía casi dos años que no lograba registros así-, y que hubiéramos mejorado en varios minutos sin el lastre del viento.



Una hermosa mañana, haciendo lo que más nos gusta, con nuestras esposas y con buenos amigos, en un trazado muy bonito, que nos deja un excelente sabor de boca para el futuro.