lunes, 21 de marzo de 2011

"TUTTE LE STRADE PORTANO A ROMA"



Todos los caminos conducen a Roma. Creo que para un maratoniano correr en la ciudad eterna es uno de los mayores placeres que uno puede tener, sólo comparable a hacerlo en New York o en la Gran Muralla. De mis 52 maratones finalizadas, esta ha sido la más hermosa, y es que recorrer las calles empedradas de Roma es desplazarse por siglos de historia a través del mayor museo del mundo.
Y eso que no todo comenzó para nosotros de la mejor forma posible. Llegamos a la capital del imperio ya pasada la medianoche del viernes. Habiamos reservado habitación, muy cerca de la salida, en el hotel "ADAS". Pues resultó que habían sufrido inundaciones en el baño y nos mandaron a otro hotel bastante más alejado. Tras el mosqueo inicial nos acomodamos y tras dar un primer paseo nocturno nos fuimos a dormir pasadas las 3 de la madrugada. El sábado por la mañana, desde primera hora recorrimos Roma acercándonos a recoger el dorsal a la impresionante feria del corredor. Muy rica la comida de la pasta, aunque hubiese que pagarla aparte y resultase bastante escasa. Luego más paseo, elegir los puntos para que Raquel me apoyase durante la carrera y tempranito a la cama para descansar.
Y llegó el día de la carrera. Lo primero acudir a la salida junto al Coliseo, en metro, caótico y vetusto como si lo hubiese arrasado Nerón. La organización hablaba de 18.500 corredores y 100.000 participantes en la mini carrera posterior. Aunque no fuésemos tantos, llegar a la línea de salida fue ya una auténtica maratón, en la que tuve que correr más de dos kms para conseguir llegar a la cola antes de que se produjese el disparo. En ese momento se me rompió la correa del crono y tuve que agarrarlo al dorsal con un imperdible. Esos primeros kilómetros resultaron muy lentos, arruinando por completo la posibilidad de realizar una buena marca, así que desde un primer momento me dediqué a disfrutar y admirar los innumerables monumentos: los foros, el arco y la columna de Trajano, piazza Venezia, el teatro Marcelo, el circo máximo, la pirámide, la boca de la veritá, toda la orilla del Tiber, la Sinagoga, el castillo, el Vaticano, piazza Navona, via di Corso, piazza di popolo, la escalinata de plaza de España, la fontana di Trevi, y enfilar la meta, ya con la bandera española que me entregó mi infatigable esposa, rodeando de nuevo el Coliseo. ¡Qué cantidad de emociones, de fotogramas grabados para siempre en la retina! No puedo narrar con palabras lo que se siente llegando a la plaza de San Pedro -no pude por menos que detenerme y rezar unos instantes a mi manera.-.
Lo de menos fue el resultado deportivo -muy satisfactorio en cualquier caso, ya que fui remontando posiciones desde el principio hasta el final-, para terminar en el puesto 9.735 de los 12.597 que llegaron a meta, en 4 koras y 38 minutos. Lo posterior otra vez caótico, no había duchas, el avión de regreso salió con retraso y llegamos a O Barco a las cinco de la madrugada.
En resumen y de verdad, a todos los que corréis, os recomiendo que pongáis esta maratón entre vuestros objetivos de futuro. Recordad que más pronto o más tarde "tutte le strade portano a Roma". ¡Arrivederchi, Roma!







2 comentarios:

Fer Panama dijo...

ENHORABUENA CHARLIEEEEE ! ! !

Hoy llamé a Mama y supe terminaste, pero no me dió mas detalles. No pude leer la entrada hasta hoy ya que la pc de la casa se escacharró,...jejeje,...y ayer no hubo trabajo en Panamá.

Ricardo Abad estuvo el año pasado y le gustó mucho, aunque dice el adoquinado hace algo de daño. Me alegro que todo fuera bien, y es un excelente tiempo, de verdad. A Raquel se la ve muy bien, jejeje, está hecha una zagala :)

Un besazo enorme,
FER

Carlos dijo...

Que envidia papá...siento no haber podido estar esta vez contigo, aunque sabes de sobra que estábamos ahí para aplaudirte, acompañarte, darte la bandera y emocionarnos contigo. Esto significa que tendremos que volver a Roma otro año...xD
Enhorabuena papá!!!

Carlitos.